A principios de siglo, una serie esplendida, maldita y oscura de HBO llamada Carnivale, retrató magistralmente la eterna batalla entre el Bien y el Mal. Ambientada en la Norteamérica profunda de la  Gran Depresion, en un mundo asolado por el hambre, la angustia y la desesperación, un fugitivo llamado  Ben Hawkins (Nick Stahl) se une a la troupe de un circo ambulante, que inevitablemente nos recuerda a los personajes de Freaks de Ted Browning: la mujer barbuda, Samson el enano (genial Michael J. Anderson), las hermanas siamesas, el hombre lagarto, los videntes, las bailarinas…A varios cientos de millas de distancia, un predicador, el hermano Justin (Clancy Brown), promueve una congregación para ayudar a los niños más necesitados. El destino  de ambos hombres estará extrañamente unido…

“- El patrón, tú, Jesucristo, Juan el Bautista… Todos vosotros. Os encanta tirar vuestra vida por la borda.
- Hicieron lo que tenían que hacer.
- No me jodas. ¿Crees que el Señor tuvo que morir para justificarse? Si cuando le dijeron “venga, baja de la cruz”, Jesucristo hubiera bajado y les hubiera escupido en la cara, ¿habría pasado algo malo?
- Es la mayor tontería que he oído.
- No lo es. La mayor tontería es palmarla cuando no toca. […] Y te diré otra cosa: en esta vida, la muerte es el camino más fácil…”

 

Carnivale no deja indiferente a casi nadie, es una obra de altísima calidad, densa y  compleja , que junto a otras como Deadwood o Rome debería estar en el Olimpo de las series que nuncan debieron ser canceladas;  merece ser degustada por lo tanto, como si fuera un buen Bourbon, de forma pausada, saboreandola lentamente, sin esperar respuestas ni misterios nuevos en cada capítulo, conformandose sólo con entender algunas de sus preguntas.

“-¿Qué prefieres saber: el pasado, el presente o el futuro?
-¿Hay alguna diferencia?”

 


La serie que en principio estaba planificada en para un total de  6 temporadas al final quedó reducida a dos, de 12 capítulos cada una. El estancamiento de la audiencia, unido al alto coste de los episodios (esa magnifica ambientación y factura técnica había que pagarla de algún modo) provocó su cancelación, aún a pesar de ello, los autores consiguieron brindarnos un final que cierra de forma satisfactoria la trama principal.